EMPRENDIMIENTO

Hoy quiero que hablemos sobre emprendimiento.

¿Qué es el emprendimiento según la RAE?

La Real Academia Española (RAE) define el emprendimiento como la “acción y efecto de emprender. Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”.

Ay la RAE… que ganas de meter miedo, no soy muy fan de la RAE si os soy sincera (y es que la RAE tiene mucho machirulo jajaja) así que os leeré la definición de la Wikipedia, que es como el libro gordo de petete, que enseña y entretiene. 

Según la Wikipedia: El emprendimiento es el proceso de diseñar, lanzar y administrar un nuevo negocio, que generalmente comienza como una pequeña empresa, ofreciendo a la venta un producto, servicio o proceso. ¿Veis? Mucho mejor, ya me he quedado agusto jajajaja.

Bueno pues a lo que vamos, al lío, hoy quiero hablaros de emprendimiento y para ello os voy a contar un poco mi historia con este tema. Hace 5 años decidí emprender, y una de las razones fue porque estaba cansada de que mi horario y mi salario dependiera de otra persona. Por aquél entonces estaba en EEUU y estaba trabajando como una burra y aún así no llegaba a fin de mes, la verdad.

Vivía con lo justo, que le dicen en EEUU “paycheck to paycheck”, y trabajaba un día de tarde, otro de mañana, un día libre, en fin, se hacía bastante difícil conciliar y tener un balance vida trabajo.

Pero mientras trabajaba descubrí mi lado emprendedor ¡fíjate! porque mientras la mayoría de mis compañeros de trabajo dedicaban su tiempo de descanso a lo típico; a quejarse del jefe, de otros compañeros, de sus parejas, la vida en general, yo decidí cortar con el rollo víctima y en esos ratos escuchaba podcast para mejorar mi inglés, que por aquél entonces era nivel intermedio bajo de España, o sea, nivel básico en EEUU, porque sabía que con un mejor nivel de inglés conseguiría un trabajo mejor y por lo tanto más dinero.  

El caso es que como los trabajos que había en la zona me aburrían soberanamente y mi título de administrativa no lo tenía convalidado, pues trabajaba en hoteles, en restaurantes, y empecé a pensar en maneras de ganar dinero aún estando en el trabajo. El primer trabajo que tuve fue en un hotel, aún recuerdo la entrevista y mi cara de partida gratis cuando me preguntaron “so, what can you bring to the table?”, como ¿qué puedes aportar a esta empresa? y yo que sabía que mis mayores habilidades por aquél entonces, eran hacer la croqueta en la cama los domingos e inventar canciones ridículas sobre cosas simples de la vida con mi guitarra, al final contesté: Me encanta interactuar con la gente y conocer diferentes culturas. Que ya me contareis a mi que tendrá eso que ver con limpiar habitaciones en un hotel… pero bueno, sabía que decirles que necesitaba pagar mis facturas no les vendería mucho la moto.

Una vez en el hotel comencé a mejorar mi inglés y a hacer de traductora hasta en la recepción y ese fue uno de los momentos en los que la chispa de comenzar algo con los idiomas me hizo pensar que podría ser algo que mereciera la pena intentar. Me enamoré del inglés y después de conocer a muchos brasileños (porque por aquél entonces estaba viviendo en Florida) me enamoré también del portugués de Brasil. Y entonces me di cuenta que ser amable da propinas, pero ser amable en el idioma nativo del cliente te da aún más. Fue entonces cuando me metí caña con el inglés y aprendí mis primeras palabras en portugués, y claro cuando se iban los clientes pues me dejaban buenas propinas, chocolate, botellas de vino y oye cuando estás sin blanca es de agradecer…

Y a esta época de mi trabajo en ese hotel la llamo “Spill the beans”, que en español decimos “descubrir el pastel”. Resulta que llevaba tiempo trabajando en ese hotel y yo no sabía, que, aparte de las propinas que te pueden dar en mano, cosa que, por cierto, os recomiendo, si queréis dar propinas: dadle las propinas a la limpiadora en la manita, por favor. Y sigo con la historia de “descubrir el pastel” que viene a cuento con este consejo… Un día descubrí que mi jefa, sí, sí, mi jefa, iba a las habitaciones de los check out para coger esas propinas, que bueno es más de las que te pueden dar de manera puntual. Entonces ¿qué pasa? que esta señora tan avispada iba a los check outs, cogía el dinero y entonces me llamaba y me decía: “Vero, esta habitación está libre, puedes venir a limpiarla” ¡Qué graciosa!, ¿no? si ya la había “limpiado” ella… Entonces comencé a trabajar de manera más inteligente, es decir, no limpiaba las habitaciones en el orden en el que ella me las daba, sino que lo que hacía era primero era mirar los check outs.

Y esto que os cuento porque tiene que ver con el emprendimiento, porque la gestión del tiempo cuando eres emprendedor o emprendedora es ¡súper importante! Te ayuda a:

  • Establecer prioridades.
  • Sacar todo de nuestra mente y elegir que hacer en cada momento.
  • Centrarnos en lo verdaderamente importante y más rentable.
  • Rechazar todo aquello que no nos aporte nada valioso.

Así que yo comencé a echarle un ojo a la lista de las habitaciones que me habían dado, y empecé a mirar cuando se iban, cuando salían todos los check outs ¿no? ¿Qué pasa? que a esta mujer, pues no le hizo mucha gracia y cuando descubrió el pastel apareció en una de las habitaciones con un cepillito de dientes ¡para que limpiara el suelo! comenzó a gritarme como una energumena: This is America!!! Here we work, work, work!!! Evidentemente estaba muy enfadada porque esos 300 dólares, más o menos, que se estaba llevando cada mes, que me pertenecían a mí, por cierto… ya no los iba a tener. Lloré, no lo voy a negar, lloré mucho, pero sabía que ese no no era mi destino porque creía en mí y me volví a enchufar el podcast para poder seguir mejorando mi inglés y así obtener un mejor trabajo.

Entonces la vida, que es así, me paró, y me lesioné ambas muñecas, túnel carpiano, porque aunque el trabajo no me gustaba yo no soy de quedarme sin dar ni golpe, siempre he sido muy currante, la verdad. Eso sí, cuando se lo dije a mi jefe me soltó un “prove it”, vamos que actuó como que no me había lesionado allí… En fin, dejé el trabajo y me quedé comiendo techo unos 3 meses creo, no podía trabajar, ni fregar un plato, nada y fue ahí cuando contacté a mis amigos para preguntarles en qué creían que yo sería buena, y la mayoría me dijeron que profe de idiomas, profe de idiomas ¡profe de idiomas! y ese fue otro momento que encendió mi chispa de intentar trabajar de ello por cuenta propia y así dejar de trabajar por cuenta ajena. 

Y bueno, después, cambié de hotel y comencé en el restaurante de este otro hotel sirviendo desayunos, y ahí saqué mi lado emprendedor ¿cómo? os preguntaréis jajaja pues por la mañana yo siempre me hacía un café a la español, cargadito, fuerte, vamos y una mañana pues una clienta se quedó mirando mi café y yo ahí ví una necesidad, y así es como empiezan los negocios, ¿no? alguien tiene una necesidad y tú tienes la solución a sus problemas. Le comenté a esta buena señora que el jefe sólo me dejaba usar una bolsita por cada tanque de café, pero pues que yo me preparaba uno especial, el primero se lo ofrecí gratis, claro, jajajaja, que es así es como se enganchan ¿no? jajajajajaja, y cuando se tomó otro al día siguiente y me dijo que le encantaba le pregunté: do youuuu? jajaja, en los idiomas es muy importante la entonación, porque a veces trae un mensaje oculto, y yo que soy más lista que los ratones coloraos aprendí que “do you?” podría significar algo así como “¿ah sí? ¿de verdad?”, así que eso le dije para que soltara propina, oye, y así es como hice un negocio redondo con los cafés a la española, comencé a ganar más dinero por hora en ese trabajo. Realmente el emprendimiento no es sólo comenzar tu propia empresa, es también ver los problemas y necesidades de una persona y ofrecer las posibles soluciones para ayudarles.

Durante estos trabajos estuve estudiando mucho inglés como os comentaba y también formándome como profesora de español para extranjeros ¡ni os imagináis cuantos “good for you” escuché a lo largo del tiempo!, y por eso digo que es súper importante la entonación, porque ese “good for you” puede ser a veces pasivo-agresivo y en realidad quiere decir “estás loca, yo no me arriesgaría”.

Finalmente, cambié a un trabajo mejor, gracias a que mi inglés mejoró. Comencé de vendedora en Ikea ¿conocéis la tienda, no? y en mi tiempo libre pues tenía mis primeras clases online, nada, terminé mi formación como profesora de español para extranjeros y comencé con mis primeras clases. Y un día cuando tenía más horas online que en la tienda me tiré a la piscina, aposté por las clases online, y funcionó.

Algo que considero muy de mentalidad emprendedora es ver o escuchar a los otros pero seguir viéndote y escuchándote a ti, lo que quieres, lo que necesitas para tu vida ¿vosotros que pensais? ya os leeré por Instagram o HelloTalk 🙂 Así que aunque algunos de mis compañeros de trabajo me consideraban temeraria por querer comenzar mi negocio online, yo seguí a lo mio. Como os dije no sabía si eso funcionaría o iría a pique, pero sin duda si no lo hubiera intentado me hubiera quedado en la distorsión cognitiva de la adivinación imaginando el resultado, vaya, pero hoy puedo decir que vivo de The Spanish on the Road. 

Y esa es otra de las cosas muy importantes sobre el emprendimiento. Realmente no hay que poner el foco en lo que otras personas opinen de ti, sino tener una buena autoestima y seguir creyendo en tus posibilidades sin importar lo que te puedan decir los demás, porque al fin y al cabo, la mayoría de la gente cuando habla habla más de ellos que de ti. A ver, la gente habla desde sus experiencias y su forma de ver la vida, ¿no?.

El emprendimiento no es fácil, tienes que luchar contra el síndrome de la impostora, que es básicamente cuando una persona encuentra imposible creer en su propia competencia. O con el síndrome de Jonas, que me lo explicaron el otro día, que es el temor que sienten algunas personas a alcanzar el éxito o a lograr una superación personal.

Aunque hay muchas cosas que aún me quedan por aprender me gusta mucho ser emprendedora porque creo que va ligado también al desarrollo personal, y los que me conocen saben más, saben que es algo que me apasiona. 

Así que para ayudaros un poco si deseáis emprender y os está paralizando un poco este síndrome del impostor, síndrome de la impostora, os voy a comentar algunos consejos que leí en un artículo en Asana, que es una herramienta de gestión de trabajo que me encanta.

CONSEJOS PARA SUPERAR EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR:

1. Centra tu atención en los hechos – Y es que no es lo mismo las historias que nos contamos, es decir, la manera en que interpretamos los hechos, y los hechos en sí mismo, por eso creo que es importante hacer una lista de hechos y poner el foco en eso. 

2. Reconoce, valida y da vuelta a la página – La mejor manera de combatir esa sensación es reconocer que te sientes mal, validate, y además validate tú, no hace falta que lo haga nadie más. 

3. Comparte cómo te sientes – Porque es muy posible que la persona con la que estés compartiendolo haya tenido el síndrome del impostor en algún momento y ámbito de su vida. 

4. Busca un mentor – Sin duda podemos buscar cosas en internet, hay un montón de información hoy en día online, pero yo creo que es muy importante que te acompañe un profesional. 

5. Tírate flores, es decir celebra tus propios logros. Crea una lista de las cualidades y habilidades que posees

Bueno, pues voy a comentar las expresiones que he utilizado durante este episodio. 

  1. Quedarse agusto. Como por ejemplo, cuando estaba explicando lo de la RAE, ¿no? es una definición que me incomoda un poco y entonces digo lo que pienso para, pues eso, estar más cómoda, quedarme agusto. 
  1. Llegar a fin de mes. Básicamente cuando decimos que no llegamos a fin de mes es que no ganamos el dinero suficiente para poder pagar todo. 
  1. Trabajar como un burro o como una burra. Yo creo que esta está clara, ¿no? Pero por si acaso, significa trabajar muchísimo. 
  1. Quedarse con cara de partida gratis. Esta es, pues, básicamente cuando te cuentan algo y no sabes ni siquiera cómo reaccionar, entonces pones una cara extraña ¿no?.
  1. Vender la moto. Vender la moto significa convencer a alguien de algo. 
  1. Estar sin blanca. ¿Os habéis metido alguna vez la mano en los bolsillos de los vaqueros? Cuando sacas el bolsillo, que es blanco, pues yo creo que viene de ahí. Básicamente significa no tener dinero. 
  1. Descubrir el pastel. Esta ya os la comenté, es básicamente descubrir algo. Y normalmente suele ser negativo.
  1. No dar ni golpe. No dar ni golpe la usamos prácticamente cuando una persona, pues o no estudia, no trabaja, que no hace nada, vaya. 
  1. Ser currante. Esto es lo contrario, es “hard working” es cuando una persona, pues, que trabaja bastante sin importar el tipo de trabajo, simplemente muy trabajador, muy trabajadora. 
  1. Hacer un negocio redondo. Hacer un negocio redondo es un negocio muy ventajoso y que sale como lo habíamos deseado. 

Y bueno, eso es todo por hoy. Espero que os haya gustado el episodio y que hayáis aprendido mucho. Ya sabéis que podéis encontrarme en las redes sociales en Instagram como The Spanish on the Road. ¡Nos vemos!

ARTÍCULOS:

El libro gordo de Petete

Síndrome del impostor: 15 consejos para ganar confianza • Asana